Nazismo
El 28 de enero de 1933, Adolfo Hitler, máximo dirigente del partido Nacional Socialista, era nombrado canciller de Alemania. Se iniciaba así la puesta en práctica de una de las ideologías que más vidas ha cobrado en la historia del Siglo XX: el nazismo.
En seis años, Adolfo Hitler y sus seguidores convirtieron a Alemania en una temible maquinaria bélica que llevó al mundo a la peor conflagración que ha conocido la humanidad: la Segunda Guerra Mundial.
Un gigante herido
La ideología del nazismo ganó fuerza en la Alemania derrotada en la Primera Guerra Mundial.
Hitler explotó el descontento surgido por la derrota del Imperio Alemán, la debilidad de su frágil heredera, la República de Weimar, y las imposiciones de los vencedores de la guerra en el Tratado de Versalles.
Un año después, con la muerte del mariscal Hindenburg, el último presidente de la República de Weimar, Hitler se convertía en el Führer y el nazismo se adueñaba completamente de Alemania.
Racismo, guerra y muerte
En cuestión de años, la Alemania nazi comenzó a expandirse, llevando consigo sus principios de la supremacía del pueblo ario y el odio a los judíos y otras minorías.
El mundo contemplaba esta expansión, aparentemente arrolladora. Para 1939, la humanidad estaba nuevamente en guerra.
La Blitzkrieg (guerra relámpago alemana) absorbía a la mayoría de los pueblos europeos, se extendía por las estepas rusas, los cielos ingleses y las dunas del desierto africano.
En seis años, decenas de millones de personas morían a causa del nazismo.
Campos de concentración como Auschwitz y Dachau comenzaban a hacer funcionar su maquinaria de muerte. Seis millones de judíos fueron testigos de ello, sin contar a gitanos, enfermos mentales y todo aquél que no se circunscribía al prototipo del ario.
Los resultados
El nazismo dejó su huella en la historia del Siglo XX, una marca de sangre, muerte y dolor. Alemania pagó con su división el experimento y debe vivir con el estigma aún hoy, más de cincuenta años después.
Al finalizar el siglo el nazismo continúa en la memoria de muchos. Todavía surgen los denominados grupos neonazis, que defienden la "supremacía blanca". Su presencia, para muchos, sirve para recordar a una de las etapas más duras que ha vivido la humanidad.

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